El grandioso regreso de Will & Grace remodela la serie

Sin duda, Will & Grace era el estreno de comedia más esperado de la temporada y el resultado ha sido espectacular. Digno de análisis y de ejemplo para otros revivals, Will & Grace ha convencido al espectador, lo ha vuelto a enamorar con sus gags rápidos e ingeniosos. Cualquier seguidor de la serie conoce la dinámica entre los personajes, dos mejores amigos (chico y chica) que viven juntos compartiendo frustraciones, amores y risas. Will, gay. Grace, hetero. Amigos desde la universidad y confidentes desde tiempos lejanos. Si bien, la última temporada (aquella emitida en 2005) nos dejaba con el corazón roto con un agridulce final, el revival ha sentenciado sus reglas para comenzar el juego: Nada de eso ha ocurrido.

Ni tuvieron hijos, ni se casaron entre ellos. Adiós a la prole de Will & Grace con tan solo unas palabras. Adiós a sus matrimonios con tan solo una afirmación. Will & Grace están felizmente divorciados y volviendo a vivir juntos “temporalmente”. Nada es temporal entre ellos. La dinámica persiste. Si queríamos un regreso, aquí lo tenemos, exactamente como los dejamos, exactamente como los queremos. Will, Grace, Jack y Karen siguen siendo los mismos.

La serie comienza con una especie de contrato entre guión y espectador. ¿Quieres Will & Grace? Acepta nuestras normas. Vivirán en el mismo apartamento, seguirán viviendo en una dinámica homosexual encantadora, la actualidad estará a la última. Toda la última temporada ha sido un sueño de Karen. “Nadie quiere veros teniendo hijos“. Y así, con esas palabras, borraron la historia de un plumazo. “¿Se entiende?“. Atrévete a negarle esto a Jack McFarlane.

Comienza el juego. Y comienza a lo grande. No, no hablarán de sus divorcios. El punto de partida será aquel corto especial que crearon con motivo de las últimas elecciones en Estados Unidos, en la que animaban a la población a votar. Will y Grace apoyaban ferozmente a Hillary Clinton, Karen iba con Trump, Jack era el votante indeciso. La serie comienza su nueva temporada con la política más actual como punto de partida. Y todo el capítulo se verá envuelto en el tema americano por antonomasia: Trump.

Traicionando a sus propios principios, ambos se dirigen a Washington DC para enfrentar al gobierno del magnate de una forma muy particular: Will flirteando con un senador republicano, Grace redecorando el despacho Oval. Y mientras Karen disfruta de su riqueza y amistad con Melania, Jack seduce al servicio secreto. Pero por muchos intereses que tengan con Trump, sus raíces demócratas son mucho más sólidas. Tan solo hay que ver a Grace escupiendo el café cuando Karen le informa de que ha firmado con su nombre la felicitación de cumpleaños de Melania Trump.

Los chistes a costa de Trump no cesan. Un diccionario inglés-ruso en su mesa, una bolsa de cheetos para ver los colores que le sientan mejor a la piel del presidente. “Las reglas no sirven aquí más“. Ironías sobre la actualidad del país y la agilidad mental de los personajes. Jamás se había visto un capítulo de Will y Grace tan ácido, satírico e ingenioso. La mezcla perfecta entre la esencia de la ficción y la actualidad más mordaz.

“Deberíais ser como siempre”. Hasta este gran episodio ha sido una excepción. El público volverá a disfrutar de su compenetración, sus inseguridades y locuras. Un contacto directo con la América más actual. Y ellos, ellos cuatro. Personajes increíbles y extravagantes. Sin más dilación, el juego está dispuesto de nuevo. Make America Gay Again.

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