Feud: Bette Davis y Joan Crawford, discordio, envidia y admiración entre divas

Hollywood es el hogar de las leyendas del cine, ganadores de Oscars, hogar de las grandes productoras y uno de los organismos centrales de la industria cinematográfica. A lo largo de los años, hemos podido ver grandes estrellas surgir y triunfar. Katherine Hepburn, Humphrey Bogart o Cary Grant son algunos de los clásicos, de las antiguas leyendas que todos deben conocer. Pero allá donde hubo fama, también hubo rivalidad. Y ahí es donde se centra esta historia.

Nadie dijo que el mundo del cine fuera fácil. Nunca lo ha sido y no lo será a corto plazo. Y menos para las mujeres. Sexualizadas y juzgadas por su edad, las mujeres tienen una corta pero intensa carrera en el cine, del que se ven desplazadas al alcanzar cierta edad, a pesar de su talento. Feud comienza con una gala de los Globos de Oro, con Marilyn Monroe subiendo al escenario a recoger su galardón, en mitad de su exitosa trayectoria. “Yo también tengo buenas tetas, pero no se las pongo en la cara a todos” bufa una disgustada Joan Crawford.

Crawford se encuentra a finales de su carrera. O eso ha declarado la industria. Su avanzada edad le imposibilita acceder a los papeles más ansiados, los papeles protagonistas. Las grandes productoras han decidido que esos papeles merecen estar en la piel de mujeres más jóvenes, como Marilyn. Joan, incapaz de soportar el paso del tiempo, incapaz de ver finalizar su carrera, decide plantarle cara a la industria con una película que dejará a todos boquiabiertos: “¿Qué fue de Baby Jane?“.

Su director, Robert Aldrich. La coprotagonista, Bette Davis. Nuestra historia comienza sumergiéndonos en un documental en honor a Joan Crawford por su reciente fallecimiento. Numerosas actrices y personalidades de la industria son entrevistados para hacer un repaso a la trayectoria de la actriz. Pero hay un punto muy importante que se debe abordar: la conocida enemistad entre Joan y Bette. Y todo surgió ahí, en ‘¿Qué fue de Baby Jane?‘.

Lo que empezó como una rivalidad, finalizó en puro odio. Las actrices no soportaban el ego mutuo. Bette, temperamental, amante de la profesionalidad y ansiosa por alcanzar el tercer Oscar. Fría, pero con una calidad interpretativa incomparable. Joan, cálida y admirada por el público. Siempre con una sonrisa y una botella de Pepsi, de quien era embajadora de marca. Tan distintas y tan iguales. Ninguna quería resignarse. Estaban dispuestas a todo por volver al ruedo, por triunfar con una película de terror, la mejor película desde Psicosis. Pero ambas eran difíciles, demasiado.

Un rodaje complejo. Una tensión en aumento. La relación entre Joan y Bette echaba chispas allá donde fueran. Ambas tenían demasiada personalidad y ansiaban ser la suprema protagonista de la historia. Una película que fue un éxito. Un tortura para toda la producción. Sin embargo, de esa enemistad también sacó provecho la prensa y la propia publicidad de la película. Carroña y desplantes aumentaban la ira de las actrices, llegando al punto de ni siquiera poder cruzar miradas.

La miniserie nos hace un recorrido por los momentos más truculentos de la enemistad entre estas dos leyendas del cine, desde el inicio de la discordia hasta el momento de su muerte, cuando Bette Davis sentenció: “Mi madre me dijo que nunca había que hablar mal de los muertos. Ha muerto Joan Crawford, ¡qué bien!“. Ácida y dolorosa, así era su relación. Relación que, en el fondo, guardaba un profundo y mutuo respeto por el trabajo y éxitos de la otra. Sin embargo, el ego era demasiado para ambas.

El alcohol, la soledad y la indignación ante una industria que les había dado la espalda. Bette y Joan no aceptan el paso del tiempo y no comprendían cómo sus carreras habían pasado a ser relegadas a participar en películas B o la televisión. Las grandes actrices que tantos frutos habían dado a Hollywood, mendigaban por papeles y aporreaban productoras para poder filmar. Pero todo cambió con ‘Qué fue de Baby Jane’, para Bette, Joan y Aldrich. El dolor incluso llegó a los Oscar, cuando Joan aporreó todas las puertas del Hollywood para recoger el premio en nombre de las otras nominadas, todo por ver el sufrimiento de Bette.

Interpretadas por unas fantásticas Susan Sarandon y Jessica Lange, Feud es un regalo maravilloso para los amantes del cine, un repaso por las entrañas de Hollywood, por los problemas que tenía y sigue manteniendo la industria con el papel de la mujer. Un recorrido por los clásicos y una historia apasionante. Porque jamás pudiste creer que dos personas fuesen capaces de hacerse tanto daño por una nominación a los Oscar.

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