‘Un príncipe por Navidad’: el pastiche fílmico que te provocará sobredosis de azúcar

Navidad. Época del año en la que afloran todo tipo de películas llena de nostalgia, felicidad y amor. Todos los milagros posibles surgen en Nochebuena, Año Nuevo o días repletos de nieve y regalos. Parece que el mundo se paraliza y estas fechas tan señaladas se convierten en el foco de buenos momentos. Permitidme unos segundos para que deje de empalagarme con tanto azúcar. Continúo. Así que, para amenizar las fiestas, Netflix ha creado una película muy especial que promete endulzar (y provocarte una sobredosis) tus vacaciones: ‘Un príncipe para Navidad‘.

Primero y ante todo: No, no soy el Grinch. Adoro la Navidad. Viva los mantecados y el turrón. Acabada esta aclaración, volvamos a lo que de verdad nos importa. Netflix lo ha hecho. Ha conseguido reunir todas las películas típicas navideñas de un sábado por la tarde (sí, esas de serie B) y las ha fusionado para crear la gran películas de Navidad, el pastiche entre los pastiches, ‘Un príncipe para Navidad’.

Admito que he visto la película por pura curiosidad ante todo el revuelo que ha surgido a través del famoso tweet de Netflix, aquel que desvelaba que 53 personas habían visto CADA DÍA este film durante 18 DÍAS. “¿Quién os ha hecho tanto daño?” preguntaba la cuenta oficial de Netflix en Estados Unidos. Esto me impactó. 18 días la misma película. Debía ser una revelación.

Así que me dispuse a ver la película porque, según me habían alertado, se trataba de un largometraje en el que se condensaban todos lo clichés inimaginables que pudiera tener este tipo de película. Y no he podido resistirme, soy débil. Y mi descubrimiento ha sido apoteósico. El collage navideño por excelencia. ¿Querías Navidad? ¡Toma Navidad! ¡Con príncipe y todo!

Nuestra historia nos lleva a conocer a la joven periodista Amber Roser (Rose McIver) que interpreta a una joven periodista que sueña con encontrar su oportunidad estrella en esta increíble profesión (solidaridad, hermana). A tan solo unos días de Nochebuena, la suerte se acerca y la lleva a cubrir un importante reportaje en Aldovia, donde el joven príncipe Richard (Ben Lamb) deberá enfrentar la dura decisión de aceptar o no el trono de su padre (se recomienda leer con voz dramática mientras masticas un polvorón). Cuando nuestra protagonista se sienta en la sala de conferencias, el jefe de prensa de la casa real se acerca para darles la mala noticia: El príncipe no va a aparecer ni a hacer declaraciones (ya veis, está de moda no hacer declaraciones hasta en las películas).

Pero ella es valiente e intrépida y se ha cruzado el mundo entero para llegar a un país del que desconocemos su paradero para conseguir su oportunidad. ¿Solución? Hacerse pasar por una joven maestra que le dará clases a la princesa Emily, joven hermana del heredero que sufre de espina bífida y posee una mente maquiavélica.

Amigos, todas las películas románticas están ahí, presentes en hora y media de metraje. Princesa por sorpresa, Cenicienta, El Príncipe y yo…TODAS. Es jugar a un “adivina a qué película pertenece esta escena”. La joven periodista que debe decidir entre dar la exclusiva de su vida o cuidar del príncipe. El joven heredero que se tortura ante un destino que no ha elegido y al que cree que no puede hacer frente. El familiar de turno que quiere robarle el trono. La exnovia que vuelve porque quiere ser reina. En fin, qué os voy a contar. Si ya os lo sabéis.

El resultado estaba claro. Un conglomerado de golpes dramáticos endulzados con romance fugaz. Como decía una amiga: “¡Lo tiene todo! Drama mas chica enferma, mas herencia, mas periodismo, mas tradición, mas huérfanos. Más, más y más!“. Y sí, tiene de mucho. Y le sobra mucho. El final es el colofón de un torbellino de momentos dramáticos mezclados con mucha nieve y el que sí, que no, que nunca te decides de una parejita que se acaba de conocer (porque lo acabas de conocer, Amber. Que no han pasado ni diez días).

Mi recomendación final es que tenéis que verla. ¿Por qué? Porque admitidlo, veis estas películas. TODOS las hemos visto. Nos las sabemos de memoria y las vemos de nuevo si las echan en la tele. No mintáis. Que sé que la estáis buscando en Netflix ahora mismo. Os prometo que os vais a echar unas risas. Porque esta película es el resultado perfecto de un cuento de hadas navideño con mucho azúcar. Ese placer secreto que escondéis todos. Porque si no os encantasen estas películas, nadie las vería. Pero, ¡qué curioso!, las conocéis todas. En fin, ya puedes darle al play. Disfruta y ¡Feliz Navidad!

 

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