Wonder Wheel: melodramas a bordo de una noria

Una vez más Woody Allen vuelve a los cines con una historia arriesgada dispuesta a retratar con excentricismo los hechos más realistas. El amor que viene y va. El karma que actúa a destajo. Amar es felicidad y sufrimiento. Mucho humor e ironía en ‘Wonder Wheel’, una película que nos habla de la pesimista visión del amor y del desencanto de una vida llena de ilusiones rotas. Y sigue y sigue en un bucle sin fin, como la noria de Coney Island.

Allí todo es diversión, risas y música. En Coney Island no hay rastro de la guerra y el dolor, sino que parece un mundo paralelo lleno de vandalismo y al que no le importa lo que suceda fuera. Coney Island es un lugar donde la gente sueña y otros lloran por no alcanzarlos. Como Ginny (Kate Winslet). A punto de cumplir 40 años, Ginny se lamenta de la vida que lleva: separada de un hombre al que traicionó, atrapada en un matrimonio sin amor ni aspiraciones, frustrada por no cumplir su sueño de ser actriz, responsable de un hijo pirómano.

Ginny soñaba con interpretar en los grandes escenarios, pero se ve relegada a una vida como camarera junto a Humpty (Jim Belushi), donde la vida son dolores de cabeza y arrepentimientos. Su rutina llena de frustraciones parece irrumpirse con la llegada a su vida de Mickey (Justin Timberlake), un socorrista que sueña con ser escritor y con el que vive un tórrido amor a escondidas. Su única fuente de luz y salvación.

Pero donde hay luz, también hay oscuridad, y todo cambia con la llegada de Carolina (Juno Temple), la hija de Humpty que huye de su marido mafioso y al que ha vendido a la policía. Nada puede ser perfecto. La vida de Ginny, que había recobrado las expectativas de una vida mejor junto a Mickey, se convierte en un carrusel de emociones, donde las situaciones más melodramáticas cobran vida en la fantasiosa mente de Ginny. La chica joven contra la mujer madura. Su sueño de interpretar contra la realidad sirviendo comida. Ginny sueña con una liberación que jamás llega y que vuelve una y otra vez a decepcionarse.

Continúa la estela de Café Society, donde las decepciones y los sueños rotos se encuentran con la realidad. La excéntrica interpretación de Kate Whislet nos sumerge en la vida de una alocada y depresiva Ginny que vive en un carrusel de tortura y decepciones. El sueño americano que continúa vivo y decepcionando las esperanzas de una mujer. Y solo nos queda ver como todo se rompe al calor de las llamas.

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