‘Molly’s Game’: una piedra del camino solo es una excusa para volver a levantarte

Aaron Sorkin, ese loco artista lleno de ingenio, ha vuelto para seducirnos con una película inteligente, donde ha tomado el papel como director para traernos un camino hacia la perdición, el relato dramático de una vida truncada por el azar y los sucesivos golpes del destino. Siempre crítico, siempre con las palabras adecuadas, Sorkin consigue atraparnos en una trama donde un juego de cartas marcará la sentencia de una joven.

Molly Bloom ha crecido bajo la atenta mirada de su padre, un reputado psicólogo, que la ha entrenado para ser la mejor en estudios y deporte. El esquí libre se convirtió en su objetivo, pero una tremenda caída la obligó a retirarse de las competiciones. Sin una meta, Molly decide tomarse una temporada, mudándose a Los Ángeles y así tomarse un año libre. Pero el tiempo pasa demasiado rápido y las oportunidades para desviarse del camino y de los planes de su padre, son muchos.

Una noche sirviendo copas conoce a un tipo que le ofrece trabajar para él. Y, con unos bagels, comienza la incursión de Molly en el mundo del póker y el juego. Desde un primer momento destaca por su astucia fuera de lo común. Pronto, será ella quien organice esas partidas clandestinas. Y poco después, todos los beneficios se escaparán de sus manos. Los federales van tras ella, o más bien de la lista de nombres que guarda, de esos poderosos que apuestan millones y ríen despreocupados. Pero Molly tiene códigos, aunque esté arriesgando su propia integridad.

El fin último es la superación, la capacidad de volver a levantarse caída tras caída. Quién soy y cómo he llegado a ser quien soy. Molly Bloom relata su historia en un libro, que consulta su abogado para conocer su historia. Revelaciones a medias, para no comprometer a sus protagonistas. Porque a Molly solo le queda su nombre.

Argot específico, agilidad mental y ambición aderezan este drama lleno de mensajes ocultos. Crítica a Wall Street, a esos padres autoritarios, a los poderosos que derrochan sin razón. Molly Bloom no juega, tan solo observa. Nos deja entrever un mundo más real del que creemos y observamos como, una vez más, es el peón menor quien paga con la culpa.

Jessica Chastain consigue sorprendernos en su papel de Molly Bloom, un personaje lleno de poder, complejo e inteligente, capaz de llevar al extremo sus objetivos. Chastain juega fuerte, mostrando astucia, completamente compenetrada con el personaje de Idris Elba, que derrocha desparpajo y presencia ante la cámara. No podemos olvidarnos del autoritario padre, interpretado por Kevin Costner, a quien siempre es un gustazo ver en la pantalla.

Basada en hechos reales, esta película apuesta por entretener al espectador y enseñarle un mundo complejo y entramado, donde el dinero, las drogas y los excesos colman la noche. La sociedad está lleno de abusos de poder y este solo es otro relato que lo constata.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s