Jessica Jones: la sombra de Kilgrave es alargada

Jessica Jones ha vuelto y prometía guerra. La heroína de Marvel volvía después de un parón de tres años para sorprendernos con su segunda temporada que, tras su trayectoria en The Defenders, donde sorprendió con su encuentro con Luke Cage, Daredevil y Iron Fist, Jessica retoma su personal camino hacia la perdición y vuelve a deambular por las calles, intentando sobrevivir sin salir a flote de su día a día.

Volvemos a Alias, a su despacho, donde los casos más extraños y rocambolescos acuden en busca de un halo de esperanza. Aunque Jessica (Krysten Ritter) no siempre está dispuesta a ayudar. Malcolm es quien organiza la empresa, quien intenta darle un lavado de cara al negocio y potenciar los clientes. Y mientras tanto, Triss (Rachael Taylor) vive en busca de la noticia que le ayude a dar el salto a la popularidad, al éxito. Su pasado como Patsy la sigue persiguiendo y, aunque intenta darlo todo para encontrar la historia perfecta que la alce en los medios, no consigue dar con lo que busca. Obsesionada con encontrar vínculos con aquellos que experimentan con humanos o fueron atacados por seres con poderes, Triss se encuentra en un enredo personal que la lleva a alcanzar los mayores extremos.

Seguimos ahondando en el pasado de Jessica y en sus tormentos más profundos. Es incapaz de avanzar, de perdonarse a sí misma o de encontrar un objetivo que la encauce a una vida normal. Esta temporada no cuenta con un gran malo malísimo al que señalar, sino que está repleto de pequeños villanos que acaban fusionándose para causar el verdadero tormento de Jessica Jones, porque el peor enemigo de nuestra chica es ella misma. Angustia, asqueada con la vida, Jessica intenta sobrevivir a Nueva York y a su crimen, investigando pequeños misterios para ganarse la vida y seguir comprando whisky. Porque aún no ha logrado superar ninguno de sus grandes traumas: la muerte de sus padres y Kilgrave.

Y hay que decirlo, se nota la ausencia de Kilgrave. Demasiado. David Tennant tiene algo especial que logra encandilar a la pantalla, sumerginos en su juego y llevarnos a nuevos horizontes. Kilgrave era un villano con mayúsculas y nos encantaba. Era de esos malos que desees que aguante un poco más para ver hacia dónde es capaz de dirigirnos, qué es capaz de fabricar su mente retorcida. La serie nota esa ausencia y no logra coger una dinámica

Jessica Jones está teñida de un fuerte pensamiento feminista. De hecho, la heroína de Marvel estrenó su segunda temporada el día de la mujer. Independiente, fuerte y capaz de hacer lo que se le antoje, Jessica puede con todo. Esta temporada ha tenido una gran defensa del feminismo. Sus personajes más importantes han sido las mujeres, mujeres de distintas personalidades y con distintas historias que crean su propio camino sin la necesidad de nadie. Jessica, Triss y Hogarth son tres mujeres fuertes que tratan de sobrevivir en un mundo de injusticias. Triss busca una oportunidad para escalar en su trabajo. Hogarth es la mujer exitosa que ansía proteger lo que tanto le ha costado conseguir. Jessica es la mujer que sigue levantándose cada mañana a pesar de los golpes de la vida.

Dirigida únicamente por directoras, son trece capítulos que, mas allá de la trama principal, refleja el poder de la mujer. Y Jessica Jones viene dispuesta a darlo todo. Una supermujer con los problemas de una mujer. Aunque ahonda en el mundo más fantasioso, Jessica Jones mantiene los pies en un mundo muy real, ahonda en los problemas de la rutina y en las pesadillas que puede afrontar una mente atormentada por el dolor. Es un canto por la presencia femenina.

Ahondando en la calidad de esta temporada, a mi juicio no logra alcanzar la sorpresa y la magia de esa primera temporada, principalmente por la ausencia de Kilgrave. El tandem conformado por el villano y la anti heroína era una simbiosis perfecta de comentarios ácidos, locura y desafío que lograba conquistar la pantalla. Durante los 13 capítulos esperas que Kilgrave resucite de alguna manera y vuelva a sorprendernos con su puesta en escena y eso nos despista del objetivo de la serie. Por otro lado, el personaje de Triss acaba resultando cargante y demasiado emocional, alejándose la mirada de Jessica, que es quien realmente logra apasionarnos.

Aunque acaba dejando una puerta abierta a una tercera temporada, no estoy segura de si sería una buena idea. Tal vez, centrar las cuatro series en el proyecto The Defenders, consiga traernos más alegrías a la pequeña pantalla. O tal vez, Jessica Jones vuelva más fuerte que nunca dispuesta a sorprendernos a todos. Cada vez más alejada del cómic original de Marvel, ¿con qué nos sorprenderá Netflix?

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