‘The good doctor’: Rompiendo barreras

Hoy, en el Día Internacional del Autismo, no podíamos dejar pasar esta maravillosa serie de televisión que ha conseguido conquistar nuestros corazones. Freddie Highmore vuelve a la pantalla para meterse en el papel de Shaun Murphy, un joven doctor autista que lucha por hacerse un hueco como cirujano. Tiene que superar mil trabas, escepticismo y lidiar con los problemas de su día a día. Sin embargo, nada puede con su espíritu y su mente privilegiada. Bienvenidos a The Good Doctor.

El creador de House, David Shore, vuelve al género médico para traernos esta emocionante historia en la que veremos la vida de un doctor con autismo y cómo se adentra en el hospital para convertirse en un gran médico. Las reticencias de la junta del hospital a esta idea no son más que perjuicios sin conocer al que es una auténtica mente brillante, un joven decidido a cumplir su sueño, sea cual sea su condición. Porque Shaun Murphy tiene un gran motivo para ser médico.

No solo es un drama médico, sino que es una catapulta hacia la igualdad, hacia conocer enfermedades y situaciones injustas de nuestro día a día. Acoso sexual o la transexualidad son algunos de los grandes debates, observados a través de nuestro ojos y a través de los de un chico autista, que pregunta directamente con el simple deseo de saber y entender.

Además, la serie trata de concienciar acerca del día a día de un autista, de los grados de la misma y de cómo funciona su mente. Entrañable y muy emocionante, ‘The good doctor’ conseguirá engancharte no solo por sus casos médicos, sino sobre todo, por ese increíble protagonista que ha conseguido encandilarnos a todos. Desde luego, una gran idea y un gran papel el ejecutado por Freddie Highmore. Ahora tan solo queda saber si la serie conseguirá la renovación por una segunda temporada que, esperemos, sea así.

Una serie a la que le queda evolucionar, encontrar su ritmo, pero que tiene un potencial increíble con respecto a series de su mismo género, como Anatomía de Grey, que viaja sin rumbo en busca de una fórmula desgastada.

Un comentario

  1. Dices que exponen temas como la homosexualidad o el acoso sexual “observados a través de nuestro ojos y a través de los de un chico autista, que pregunta directamente con el simple deseo de saber y entender”. Pero si lo lógico es que TODOS preguntemos por lo que no se conoce. No está nada bien opinar sin ANTES haber tratado de saber o comprender y DESPUÉS añadiendo respeto y valores humanos en caso de no compartir o ser contrario o no tener la capacidad para comprender.
    Si. Todos encandilados, todos viendo las series … pero luego nada de nada. No quiere decir que por ver series como Atypical o la del Sheldon Cooper la gente sea después receptiva o respetuosa hacia personas con TEA.

    Y aquí te va un ejemplo de concienciación inversa:
    Un compañero de trabajo compra un coche y lo saca del garaje en calle peatonal. Hora de ir a casa y se ofrece para llevarme a casa. Un jefe se acerca a hablar con él.
    -Vaya cochazoooo…. -pasa un cliente conocido, no sé cual, y le dice: ¿has visto? Para que luego digan. Los empleados viven mejor que los jefes. – Me meto en el vehículo y sigue el jefe hablándole reclinado sobre la puerta con la ventanilla bajada. Empiezo a mirar a la calle.
    -Pero … ¿y la moto?
    -Pues ahí la tengo en casa. -Blah, blah, siguen hablando y terminan.
    -Bueno, pues … ¡que lo disfrutes! – Y da esos dos golpes que la gente suele dar en los coches cuando se marchan y que me ponen negro. Es como cuando te dan palmadas en la espalda pero versión coche. Vuelvo a mirar “palante”. Se acerca otro de los jefes. Uno que dice que él no es ningún jefe, pero lo cierto es que él puede despedirme y yo a él no.
    -Buenoooo, buenoooo … ¿Te has comprado este coche entonces? – No. Se habrá comprado otro y este visiblemente nuevo lo lleva prestado. Y blah, blah, blah me fijo de nuevo en la calle. En unos niños jugando. Blah, blah, “¿cuanto te ha costado?” los niños se lo pasan en grande. Blah blah “consumirá…” blah blah “¿porqué blanco?” blah blah “¿y tú que opinas?” Silencio.
    -¡Eh! ¿En qué estás pensando Fermín? -Vuelvo con disgusto la vista. Sonríe.
    -Pues pienso que menudo aburrimiento de conversación.
    -Es que a ti las conversaciones normales no te molan. -No contesto. Miro a los niños.
    -Me recuerdas un huevo al de la serie de ayer. Al de good doctor. Cada vez que lo veo me acuerdo de tí, los dos vais a vuestra puta bola haciendo lo que os da la gana. -La voz suena jocosa.
    -¿Tú crees? – En mi casa hemos visto un capítulo solamente.
    -Si. Solo que tú no tienes nada de eso de sabio. Solo lo de autista. JAAAAJ JAJAJAJA JAAAAAAA. ¡Tenemos que probar un día a abrazarte entre todos a ver si te pones a patalear… ! -Hace gestos de persona con distrofia muscular retorciendo los brazos y haciendo muecas- “¡¡¡ARRRRRGGGG!!! JAAAAAA JAJAJA JAAAAAAAAAA JAA JAAA JAAAA … ¡Hala, adiós! – TAP TAP en el coche y se va.
    Es decir. Eso … ¿es la conclusión? Ahora la gente sabe por este tipo de series encasillarme junto a personajes de ficción que difícilmente suceden en la vida social real. Saben aproximarse desde hace 8 / 10 años a un diagnóstico del que yo mismo he ido escapando hasta que no me ha quedado otro remedio que ir a preguntarlo.

    Antes te llamaban de mil maneras y se reían sin saber y ahora se ríen de otras maneras creyendo saber sin tener ni puñetera idea.

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