‘Niebla en Tánger’: la verdad es más difícil que afrontar que la imaginación

Las historias nos transportan a mundos lejanos, a mundos que nos ayudan a escapar de nuestras tristezas, de nuestros temores o de nuestra verdad. Flora Gascón es el ejemplo perfecto de la negación hecha persona. Negarse a aceptar que las cosas no van a cambiar, que la solución es simple y dura. Flora Gascón prefiere vivir en una tortura, enjaulada, hasta que alguien venga a rescatarla de su prisión. Y para ella, ese es Paul Dingle.

Atrapada en un matrimonio que no consigue convertirse en lo que tanto había ansiado, Flora Gascón conoce a un hombre, un hombre demasiado fantasioso para ser real. Una noche de amor la enamora de una sombra de tan solo unas horas, que se esfuma dejando tan solo unas pequeñas pistas tras él. Una cruz con el nombre de Alisha, un libro sobre la mesita, ‘Niebla en Tánger’. Hipnotizada por ese encuentro, Flora se obsesiona con cada pequeño aspecto de Paul Dingle, zambulléndose en un libro situado en Tánger, convirtiéndose en una fantasía hecha realidad.

Para Flora Gascón, la búsqueda de Paul Dingle es su Odisea. Decía Kavafis que “lo importante es el viaje, no el destino”. Su Ítaca es conocerse, encontrar una respuesta. Sin embargo, para ello deberá conocer la historia de otros, la historia de Marina Ivannova, el relato de una vida ensombrecida por los golpes del destino, el amor y la traición.

Cristina López Barrio, finalista del Premio Planeta 2017, ha conseguido que nos apasionemos por Tánger, por los entresijos de una ciudad alborotada, llena de vida y de mezcla de culturas. Tánger es el epicentro vibrante de un gran secreto, un símbolo de la libertad, y ahora es el gran reto de Flora Gascón. Lograr ponerte en la piel de los personajes resulta complejo, pero si nos ayuda a reflexionar sobre otras formas de pensar e incluso comprender situaciones que son ajenas a nuestra rutina. Todo parece demasiado complejo en cuestiones románticas, demasiado alborotado. Parece imposible decirle adiós a Paul Dingle.

La autora consigue que nos enamoremos de una ciudad y que nos interesemos por su historia. Hay que valorar también el trabajo documental realizado por la autora, que consigue conocer el pasado de Tánger y de una época en la que el mundo comenzaba a movilizarse. Gusta cómo consigue fundir dos historias en una misma línea, trazando un hilo conductor perfecto que culmina con un final algo precipitado. También derrocha especial simpatía el personaje de Deidé, la psicóloga argentina, nuestra pequeña cómplice ante las frustraciones que puede profesarnos la protagonista.

Ligera, sensible y con una niebla que proviene de lejos. Niebla en Tánger nos traslada a aires más cálidos y paisajes con olores exóticos. Tan solo tendrás que sumarte a la búsqueda de Paul Dingle.

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