Eurovisión 2018: Israel gana con ‘Toy’ y España consigue la vigésimo tercera posición

Un año más, la música y el espectáculo fueron las grandes protagonistas de la noche en Europa. La LXIII edición del Festival de la Canción de Eurovisión se celebraba anoche, siendo un auténtico récord de audiencia para TVE, que consiguió que más de siete millones de personas estuvieran pendientes de la pantalla viendo cómo los distintos países interpretaban las canciones para las que llevan meses preparándose. España llevaba una apuesta romántica, una balada llamada ‘Tu canción’, interpretada por Amaia y Alfred, dos de los grandes músicos que han salido de la edición 2017 de Operación Triunfo. Aunque han conseguido deslumbrar en el escenario, la falta de sorpresa y espectacularidad los llevó a quedar en la vigésimo tercera posición. Finalmente, la gran favorita se alzaba con la victoria: Israel ganaba con la canción de Netta, ‘Toy’, un canto contra el bullying y en defensa de las diferencias.

Eurovisión no tiene una fórmula escrita, aunque mucho podría decirse del complicado entramado que nos dificulta la escalada de puestos en la tabla. Amiguismos entre países que se votan entre sí y la apuesta por las rarezas en el escenario se alejan del verdadero cometido de este Festival, la música. Ya lo decía Salvador Sobral en una entrevista que concedía hace unos días, donde reprochaba que la canción favorita no era de su gusto y que se apostaba poco por el verdadero objetivo de los músicos. Las casas de apuestas realizan un seguimiento durante meses de todo lo que hay entorno a Eurovisión, pero no solo se fijan en la calidad de la propuesta musical presentada: es el juego de luces, fuegos artificiales, propuesta sentimental o crítica que se ponga sobre el escenario. La excentricidad llama la atención, pero, ¿es eso Eurovisión?

Un vampiro ucraniano abría el certamen, al que le seguirían Amaia y Alfred. Vikingos, soul, metal, pop… Eurovisión es ese espectáculo en el que tienes que estar preparado para ver desde apuestas románticas a fuego y electrónica. La música se percibe e interpreta de diferentes maneras. Twitter arde en comentarios jocosos y de admiración, buscando el entretenimiento y la que puede ser su nueva canción favorita. Desde el ‘Fuego’ de Chipre, hasta la lacrimógena ‘You let me walk alone’ del Ed Sheeran alemán, Michael Shulte. Australia, Europa, Israel…el mundo observa y comenta la diversidad. Y, sobre todo, se divierte.

La noche no estuvo exenta de polémica. En mitad de la interpretación de Reino Unido, un espontáneo saltaba al escenario arrebatándole el micrófono a Surie, que cantaba en esos momentos ‘Storm’. El espontáneo, que reclamaba una televisión británica libre, fue inmediatamente reducido, mientras Surie volvía a cantar. Finalmente, Reino Unido no quiso volver a repetir su pase, y el susto quedó en eso. Una a una se fueron sucediendo las puestas en escena de los veintiséis países participantes, destacando los momentos reivindicativos de Francia, que cantaba a los refugiados del mediterráneo, e Italia, un canto contra el terrorismo. Y para amenizar la velada, los fados de Ana Moura y Mariza, así como la increíble interpretación de un recuperado Salvador Sobral y Caetano Veloso, con su amada ‘Amar pelos dois’.

Cuando llegó el turno del Jurado Profesional, los asistentes se asombraban de los resultados: Austria estaba la primera en la tabla de posiciones, siendo Suecia la siguiente e Israel la tercera. Las casas de apuestas parecían haber fallado, que le daban la victoria a Chipre con su ‘Fuego’, seguida de Israel y de Noruega, que llevaba a uno de los grandes ganadores de Eurovisión con una nueva propuesta. España, en aquellos momentos, estaba en la posición 16. Sin embargo, al llegar el momento del televoto, es decir, la audiencia, las tornas se cambiaron: España bajaba a la posición 23, Israel subía a la primera posición y Netta recogía emocionada el premio de las manos de Salvador Sobral, al que se le notaba incómodo. Portugal finalizaba su año de reinado y le cedía el puesto a Israel, que gana por tercera vez el certamen.

Mucho podríamos hablar de las razones que han llevado a España a quedar en la 23 posición. La falta de espectacularidad en el escenario no ha bastado para enamorar a Europa. Amaia y Alfred han puesto toda la carne en el asador, pero ni TVE ni Gestmusic parecen haber dado con la fórmula del éxito. Llevamos años que no pasamos a la primera parte de la tabla de posiciones porque el compromiso de la delegación con Eurovisión no termina de cuajar. De hecho, que dos días antes de la recta final del certamen Tinet Rubira, al frente de Gestmusic, declarase que no entendía a los eurofans ni tenía favoritas por Eurovisión, diciendo literalmente que “no lo entiende, que le aburre”, no es un buen espíritu para organizar la representación de España en el festival.

Lo que sí está claro es que España ha ganado en nuestros corazones. Desde Rosa de España no se había visto un movimiento tan activo en favor de la representación española en Eurovisión, así como el apoyo de los fans. Amaia y Alfred han conseguido cantar a la perfección un tema hecho para ellos, una canción que habla de su amor, de su relación y de la música. Preparados para la actuación perfecta, Amaia y Alfred lo dieron todo y se dieron mutuamente las gracias al finalizar la actuación, terminando así un viaje que han hecho juntos y que jamás olvidarán.

La candidatura no ha estado exenta de crítica, que ha llevado a que dos jóvenes estén en el punto de mira de la política de nuestro país. Sin embargo, han sabido llevar muy bien la situación, hablando con claridad y sin pelos en la lengua de todo lo que piensan. Porque, como dice Amaia, hay muchas maneras de amar a tu país. España ha ganado en nuestros corazones, porque nos ha demostrado que los jóvenes que vienen de las nuevas generaciones tienen la cabeza bien amueblada, espíritu crítico, defienden la igualdad a capa y espada y rechazan a aquellos que no toleran las diferencias. Ahora solo les queda descansar después de estos intensos meses, preparar sus nuevos proyectos musicales y la gira de OT. Por el momento, ya está confirmada la presencia de Alfred García en el Arenal Sound y la puesta en marcha de su disco 1016. Amaia todavía tiene mucho trabajo por hacer, pero su magia tampoco se quedará desaprovechada ya que hace muy poco firmaba su contrato con Universal.

Netta se alzaba con la victoria, con su canción reivindicativa, su puesta en escena excéntrica, su baile del pollo y su vozarrón. Ahora solo nos queda esperar ver si España tomará cartas en el asunto y empezará a tomarse en serio este festival porque, en un mundo lleno de amiguismos, la calidad musical y la espectacularidad es la única baza que tenemos para escalar posiciones.

 

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