‘La mentira bio’: las empresas contra el mundo

El Festival Atlántida de Filmin nos está trayendo una auténtica sorpresa en cuanto a la selección de películas y documentales que muestra en su catálogo. Desde el drama hasta la ironía, pasando por la crítica social, el festival le da una oportunidad a proyectos de todo tipo, desde aquellos que hablan del drama de la inmigración hasta la soledad. Y, por qué no, también hay que hablar de cambio climático, alimentación, ecologismo y la mentira verde.

El director Werner Boote, acompañado de Kathrin Hartmann, recorren el mundo para mostrarnos los grandes males de La mentira bio, es decir, todos aquellos productos, acciones y empresas que se protegen bajo el sello del ecologismo pero no tienen nada de sostenible. Todo comienza por un simple viaje al supermercado. Sometidos a una espiral de conflictos diarios, no reparamos a observar qué consumimos realmente. Cuando aparecen las temibles E o el aceite de palma entre sus ingredientes, nos echamos las manos a la cabeza. ¿Qué comemos realmente? ¿Existen conservantes buenos? ¿Existe el aceite de palma sostenible? Mientras la industria de Indonesia lucha por crear una campaña favorable acerca del aceite de palma, hectáreas de campo son quemados para la plantación de estos árboles que producen uno de los aceites más baratos del mercado. Las empresas queman naturaleza para plantar sustancias que no benefician a nuestro organismo. Pero, ¿cómo puede venderse cómo sostenible? Las empresas utilizan la imagen “social responsive” para maquillar la realidad, hablando de buenos salarios, buenas condiciones laborales y poniéndole una etiqueta verde a sus productos. Ya sabéis, verde es igual a ecológico.

Boote no solo explora el mundo de la alimentación, también bucea por el área energética y por las explotaciones de producción. El daño que ocasiona el petróleo a la naturaleza es limpiado por las empresas con químicos, que ocultan el alquitrán en el fondo del océano. Y mientras tanto, los niños juegan alrededor de un agua y unas playas manchadas por el hombre. Tal vez, la energía eléctrica sea una solución para el medio ambiente. Pero, ¿son los métodos que utiliza Tesla para la fabricación de sus coches la medida más ecológica? ¿Es todo tan sostenible como las empresas dicen? Noam Chomsky, una de las mentes preclaras de nuestra sociedad actual, nos relata sus conclusiones acerca de la relación entre el mundo sostenible y el mundo empresarial. Todo forma parte de un engranaje complejo en el que el empresario juega para seguir vendiendo. ¿De verdad atendemos qué es lo que necesita el planeta?

El director alemán, creador de Plastic Planet, vuelve para traernos un análisis crudo sobre nuestro mundo y su papel en el negocio sostenible. Una mirada crítica que investiga algunas de las principales fuentes de energía y apunta a algunas de las empresas más relevantes del planeta como defensoras de la mentira bio, ocultando su papel perjudicial para el medio ambiente y limpiando su imagen con una imagen “verde”. Como bien dicen los expertos, el cambio empieza por cada uno de nosotros pero, ¿realmente es esto posible o es solo una ilusión de los más utópicos. Una auténtica joya que hace reflexionar al espectador.

 

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