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El método Kominsky: sarcasmo y humor ácido con tintes de drama

Aún seguimos descubriendo nuevas ficciones que nos dejan con la boca abierta a pesar de pasar desapercibidas por el gran público. Eso mismo ha pasado con El método Kominsky, la serie de Netflix que no llamó especialmente la atención de los espectadores pero que ha sabido enamorar a la crítica. La ficción de Chuck Lorre ha convencido a la prensa y a los expertos, tanto que ha conseguido un Globo de Oro a Mejor Comedia, así como el premio a Mejor Protagonista Masculino, que se llevó el gran Michael Douglas. Aún nos sorprende que Alan Arkin, fundamental en el desarrollo y el humor de la serie, no se haya llevado el galardón, pero queremos resaltar su papel esencial en la historia, convirtiéndolo en el eje principal de locura, sarcasmo y surrealismo.

La tercera edad acecha y con la misma jovialidad que años antes. El veterano actor y profesor de interpretación Sandy Kominsky sigue luchando por hacerse un hueco dentro del famoso mundo de Hollywood. Relegado a un segundo plano, es el encargado de entrenar a los nuevos aspirantes a estrella, que buscan su oportunidad. Norman Newlander, su agente y amigo del alma, le acompaña en su camino mientras él mismo también trata de encontrar su hueco en el mundo tras el duro golpe que le ha dado la vida. Es inspirador, el mensaje de que, a pesar de los años, la jovialidad y las ansias de seguir viviendo nuevas experiencias nunca debe cesar. A pesar de los achaques del tiempo.

Chuck Lorre ha dado con la fórmula de un nuevo éxito. El creador de ‘Dos hombres y medio, ‘Mom’ y ‘The Big Bang Theory’, ha reunido a un reparto de lujo para enfrentarse a un proyecto ambicioso en el que deja atrás las risas enlatadas y se enfrenta al espectador, haciéndolo reflexionar sobre el paso de los años y el envejecimiento. Nos hace reír, nos hace llorar y nos encanta. Nos habla de una realidad que existe. Y trae a invitados excepcionales como Danny De Vito o Lisa Edelstein para completar la trama, dándonos momentos inolvidables. Arkin y Douglas enamoran a la cámara con sus interpretaciones, convirtiéndose en el nuevo tándem de la comedia, que nos hacen reír y nos parten el corazón. Un lujo para la vista, las carcajadas y, sí también nuestras emociones.

Aún nos queda por confirmar si el nuevo éxito de Netflix tendrá o no segunda temporada. Lo que sí está claro es que este merecídisimo Globo de Oro es indiscutible. Solo nos cuestionamos la razón por la que Alan Arkin no se ha llevado un premio incuestionable. “Estar vivo y sufrir es lo mismo”.

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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