El Asesinato de Gianni Versace: el trágico adiós a a estrella de la moda

Los pasados Globos de Oro encumbraron a American Crime Story: El Asesinato de Gianni Versace como la mejor miniserie, premiando también a Darren Criss, que se metió en la piel de Andrew Cunanan, asesino en serie responsable de la muerte de múltiples hombres, entre ellos el famoso diseñador Versace, quien murió en las puertas de mansión en Miami. Ryan Murphy nos habla de un crimen, de la homofobia y de la diferencia de clases.

Andrew es un joven lleno de carisma, con ansias de éxito y de rodearse de lo mejor. Siempre acompañando a hombres poderosos, sueña con vivir en la élite por el simple hecho de sentirse especial. Con tan solo 27 años fue cobrando venganza, sintiendo el peligro y dejando correr la ira acumulada por cada desprecio. Se recrea en la sangre, en la mutilación y en la liberación. Y lo que comienza como un enamoramiento acabó por conformar una lista de víctimas

Quedamos prendados de la primera serie de este formato, The People VS O.J. Simpson, una serie que se adentraba en el proceso judicial, rescataba ese sonado caso y lo devolvía a la vida. ¿Qué es justicia? Eso nos preguntábamos a medida que pasaban los capítulos, observábamos cómo funcionaban los abogados, los periodistas e incluso los amigos más fieles. Pero El Asesinato de Gianni Versace nos adentra en la historia del asesino. Ni siquiera en su mente. Vemos qué le ha llevado a ser como es, aunque no podemos negar que está desquiciado.

El error lo veo en el formato presentado. No se centra para nada en el asesinato del famoso diseñador. Esta es la puntilla final que da paso al final absoluto del asesino. El papel de Penélope Cruz es puramente testimonial y apenas nos centramos en este caso. Al final, nos van enredando en toda la historia de Cunanan, regodeándose en detalles secundarios. Por un momento nos preguntamos, ¿qué fue de Versace?

La maestría de Darren Criss queda patente en cada escena, una interpretación mágica e hipnótica que carga con el peso de la serie. Sin embargo, echamos de menos el formato que ya vimos en la primera adaptación con el juicio de O.J. Simpson. Lo que sí queda claro es el guiño hacia la sociedad, a avanzar y a dejar atrás aquella época en la que los homosexuales estaban reprimidos y ocultos en las sombras. Y aunque hemos seguido avanzando, aún queda demasiado trabajo por hacer. Ya sea en el ejército o por temer el qué dirán. Somos quienes somos y eso no es motivo para sentirse mal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s