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El Centro Guerrero de Granada abre sus puertas, por primera vez, al mundo del cómic

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FOTO: R. MARTÍNEZ/ dipgra

El Centro José Guerrero de la Diputación de Granada arranca 2019 con una propuesta inédita en sus 18 años de historia. El museo de arte contemporáneo de la provincia acoge, por primera vez, una exposición dedicada exclusivamente al mundo del cómic, un proyecto que pretende desbordar el espacio de la página, las dos dimensiones, y sustituir la puesta en página por la puesta en sala, explorando el espacio tridimensional para producir una verdadera expansión del campo gráfico. Los autores invitados son dos prestigiosos dibujantes españoles, Max y Sergio García.

La diputada provincial de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez, ha recordado durante la presentación que “Viñetas desbordadas es un experimento, con sus dosis de riesgo, pero relativo porque la trayectoria de los protagonistas es ya una garantía, que consiste en ofrecer el espacio del museo a los dibujantes para que concibieran historias específicamente para él, y sacarles de su zona de confort, que es la página, el libro, la tira cómica o la viñeta”.

El director del Centro José Guerrero y comisario de la muestra, Paco Baena, ha indicado que “lo inédito de esta exposición, lo que no se había dado nunca hasta ahora en ningún sitio, es el hecho de invitar a autores del cómic a desarrollar un proyecto específico para un museo, y otorgarles la categoría de artistas contemporáneos, como los pintores o los video-artistas”. Baena ha insistido en que “el cómic merece estar en los museos de arte contemporáneo como un medio de comunicación de los siglos XX y XXI, pero también como un arte, como una de las artes visuales”.

En esta nueva muestra los responsables del centro de la Diputación se han propuesto abordar una nueva relación entre el cómic y el museo, así como investigar las posibilidades de un nuevo formato, el llamado “cómic de exposición”. Más allá del objeto físico del libro, han propiciado que la ficción se desarrolle en el espacio arquitectónico, como actualización de un sistema de representación que se remonta a los murales prehistóricos.

Francesc Capdevila “Max” (Barcelona, 1956) presenta un proyecto que se titula “La línea”, compuesto por tres historias que se desarrollan en las paredes de las plantas baja y primera del Centro José Guerrero, así como en la escalera que las comunica. La primera de ellas es “Vida de Ubrut, encargado de mantenimiento”. Su protagonista está basado en el personaje teatral del Ubú creado por el francés Alfred Jarry, que sale de un libro para cuidar la línea que atraviesa parte del edificio; camina sobre ella con su rastrillo y su cubo, mientras canturrea. Rellena socavones y se preocupa de solucionar cualquier incidencia para tener la línea impecable: su trabajo es tan preciso como las instrucciones que le ha dejado su jefe.

La segunda historieta, “Vladimir & Estragón” es más breve, trata de un cuervo y una corneja que, hartos de esperar a Godot, salen del libro para buscarlo en el exterior. Y la tercera historia de Max es una coda, “Farsa de Vladimir y el Caballo”, con la que establece una circularidad narrativa y un juego de intertextualidades que enlazan todas las tramas. El olvidadizo Vladimir de Beckett conversa con el Caballo Blanco, personaje de “El público” de Lorca. Se muestra solo en versión fancine.

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FOTO: R. MARTÍNEZ/ dipgra

Max ha señalado durante la presentación que “el cómic tiene más potencialidad que la del papel impreso, hay muchos universos posibles y solo se está trabajando en algunos de ellos”. El artista ha declarado también que “ha sido todo un lujo trabajar con absoluta libertad, de espacio y de tiempo” y que “su mayor hallazgo ha sido hacer que dos historietas distintas se relacionen y crucen en el espacio de una sala, de una pared a la otra, y esto es imposible hacerlo en el papel”.

Max ha confesado, además, que “mi mayor dificultad en este proyecto ha sido la tentación de adoptar el volumen como herramienta de trabajo, el dibujo tridimensional y los personajes con volumen, pero mi mundo es el del papel, el del dibujo plano, el de las dos dimensiones, y pensé que debía mantener la cualidad esencial del cómic, un dibujo más plano que nunca, sin fondo, sin ilusión de perspectiva y se me ocurrió incluir la línea como leitmotiv”.

Para Sergio García (Guadix, 1967) la complejidad ha sido más técnica que conceptual, porque “he continuado el recorrido natural por todo lo que estaba haciendo para el mercado americano, pero la máxima dificultad ha sido trabajar en una tableta de 12 pulgadas, y hacer piezas que miden 3 metros por 1.5 metros plantea una serie de dificultades, sobre todo, en el proceso de impresión”.

García, que además de dibujante es profesor de la Facultad de Bellas Artes de la UGR, ha recordado que “el origen de este proyecto surgió hace 10 o 15 años, cuando me planteaba como dibujante de cómics hacer cosas alternativas al mundo del papel y los libros que hacía comenzaron a desbordarse y entonces ya me planteé hacer una visión de la cotidianeidad de una serie de personajes de una ciudad durante un tiempo concreto, y he acabado aquí en el Guerrero dividiendo la sala en las 12 horas de la noche, y presentando en la ciudad utópica de Nueva York la vida de 6 personajes que la habitan”.

Sergio García arranca su historia en las escaleras de la primera planta y se despliega en la segunda, enlazando con el Ubrut de Max en la línea de una parada de tren. A partir de ahí se articula una narración “multilineal” que discurre por el día a día de sus seis protagonistas. Construye un plano de ciudad continuo del que surgen todas las estructuras urbanas, a modo de mapa.

Los personajes que lo habitan son un taxista bengalí al que le apasiona hacerse selfies; una chica dibujante de cómics que sufre de agorafobia; un músico que sale del metro con su guitarra; una elegante señora cleptómana; un refugiado que es repartidor y rememora su vida; y un anciano que revisa cada día las fotografías que le cuentan lo que olvida.

Poemas, un libro y una conferencia

Como parte del proyecto expositivo, se ha sumado la voz, a la vez poética y académica, de la escritora Ana Merino (Madrid, 1971), que ha destilado en forma de intervención poética la energía creativa que ha generado este proyecto. Ella misma recita los poemas de que consta su intervención, escrita y sonora.

Además, se ha publicado un libro ilustrado, que no es un catálogo, y que muestra el proceso creativo de los autores, y el próximo mes de marzo, dentro del ciclo “Lecciones de Cultura Visual”, tendrá lugar una jornada sobre el cómic y el museo, en la que intervendrán los autores de la exposición y el experto en cómic Enrique Bordes.

Horario de visitas:

Del 22 de enero al 24 de marzo de 2019

Martes a sábado y festivos, de 10:30 a 14:00 y de 16:30 a 21:00 h

Domingos, de 10:30 a 14:00 h.

Lunes no festivos: cerrado.

Entrada gratuita.

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