‘Las chicas son rockeras’, un recorrido por el papel de la mujer en la historia del Rock desde los 60 hasta nuestros días

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Desde el principio, el rock ha sido un club de hombres. La industria de la música supuso que ellos fueran los creadores, los ídolos que, con sus contoneos, irradiaran sexo y poder desde el escenario; y que las mujeres se limitaran a comprar sus discos y chillar en sus conciertos. Muchas no se conformaron: desafiaron las reglas y sacaron la cabeza en ese mundo de desatada testosterona.

De Janis Joplin a Patti Smith, de Aretha Franklin a Mariah Carey, de Madonna a Björn, las mujeres han liderado movimientos, creado tendencias escrito canciones que han pasado a la posteridad. Se han erigido en reinas del rock, reinas del pop, diosas del soul, puntales del indie.

Las chicas son rockeras celebra su aportación en cada estilo, contando sus fascinantes historias y subrayando su tenacidad para superar prejuicios y reventar estereotipos. También en España, donde Luz Casal, Alaska o Eva Amaral han sido dueñas de sus carreras. El espectacular periplo de unas y otras ha culminado con estrellas como Rihanna, Beyoncé, Taylor Swift, Adele, Lorde, PJ Harvey y Rosalía, que han recogido el testigo y equilibrado la balanza.

Miguel Ángel Bargueño, periodista especializado en música desde hace más de tres décadas, ha decidido abordar la participación de las mujeres en el rock, pero sin tratarlas como un fenómeno aparte o marginal de la propia historia del rock. “El propósito, aquí, es demostrar que, pese a su limitado número, las chicas han contribuido a implantar cánones, romper límites y propulsar tendencias en el rock tanto como los chicos”. “La música rock va de rebeldía, talento, provocación y sensibilidad; y en eso, la especie humana se divide en dos: quienes lo tienen y quienes no. Independientemente de su sexo”.

El problema radica en que hacer realidad dicha afirmación ha costado años de trabajo, porque durante décadas, el papel de la mujer en el mundo del rock ha sido totalmente injusto y subestimado. Hay que reconocer, que si no fuera por las grandes antecesoras, ni Rihanna ni Lady Gaga serían posibles. Sin olvidar que uno de los factores clave a fecha de hoy es Internet y la sociedad de la inmediatez: Internet ha hecho posible que un o una cantante con talento pueda llamar la atención desde cualquier punto del planeta, de ahí que artistas de Nueva Zelanda como Lorde, o de Colombia como Shakira hayan gozado de repercusión internacional en los últimos tiempos”.

Un mundo de hombres 

“It’s a man’s man’s man’s world”, cantaba y nos advertía el padrino del soul James Brown. Porque, si repasamos “la lista de pioneros del rock, parece la alineación de un equipo de futbol masculino: Bill Haley, Elvis Presley, Carl Perkins, Jonhy Cash, Buddy Holly, Gene Vincent…”.

9De lo que se encargó la industria desde un primer momento, fue de recrear el ritual del cortejo donde “los chicos cantan y las chicas se desmayan”, (véase la exaltación de las señoritas de la foto. Sin duda, lo lograron).

Además, en ese intento de enfatizar la imagen del “macho alfa”, existían dos cuestiones ineludibles: el sexo en las letras y la mujer como objeto. En palabras del autor, acerca de una canción de los Beatles de contenido claramente misógino “… la melodía es maravillosa, la letra es dantesca”. Nunca mejor dicho. La primera parte del libro saca a la luz la cara B de todos aquellos artistas que, a fin de cuentas fueron ídolos con buena música bajo el brazo, pero a ritmo de, en la gran parte de los casos, brutalidad, desenfreno, salvajismo e inmoralidad.

La revolución

22Por aquel entonces, o pasabas por uno de ellos o no formabas parte del club. La experta en cuestión no fue otra que Janis Joplin. Su ambigüedad fue revolucionaria y en primera instancia provocó rechazo, pero si no hubiera sido por ella, pocos cambios hubieran sucedido a posteriori.

Ya en los 70, otra mujer fue la encargada de participar en el alumbramiento del beligerante punk, Patti Smith. Ni más ni menos que la encargada de fusionar, por influencia de Dylan y Rimbaud, la poesía con el rock.

Y así sucesivamente, nombres como Deborah Harry (Blondie), Siouxie Sioux o Chrissie Hynde (The Pretenders), ayudaron a ir afianzando la imagen de la mujer en el panorama musical y del rock. Sin olvidar la década de los noventa, con la inconformista Sinead O’Connor que se ocultaba bajo un trasfondo sensiblero a través de su inolvidable “Nothing compares 2 U”, escrito por Prince.

Después de cruzar los 80 y 90 de la mano de Whitney Houston, Sade, Janet Jackson, Madonna, entre otras, llegamos al 2000 para asistir a la nueva generación millennial, con mujeres capaces de romper las listas de éxitos y ser más que una cara bonita: Miley Cyrus, Selena Gomez, Katy Perry, Lady Gaga…

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