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Salvador Simó lleva a la gran pantalla el cómic Buñuel en el laberinto de las tortugas de Fermín Solís

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El director Salvador Simó ha llevado a la gran pantalla el cómic Buñuel en el laberinto de las  tortugas, de Fermín Solís, una década después de su publicación. Esta adaptación escrita por  Eliogio Montero, realiza un retrato psicológico del cineasta justo después del escandaloso y  revolucionario estreno de su primer largometraje La edad de oro.

Involucra al espectador en un recorrido íntimo por parte de la historia de Buñuel desde el  momento después de su primer largo hasta alcanzar su madurez artística. Es un homenaje al  que más tarde se convertiría en el mejor director de la historia del cine español, ha  expresado Montero.

Simó ha explicado en rueda de prensa que su película es principalmente una historia de  amistad. Tenían claro que querían evitar el formato de documental para centrarse en una  obra diseñada especialmente para el público. La cinta alterna secuencias grabadas por el  propio Buñuel con las de Simó, impregnándose de momentos mágicos de la historia del cine.

Tras su el estreno de La edad de oro, Buñuel comienza su periplo a las Hurdes, una de las regiones más pobres y abandonadas de España, donde pondrá en marcha el documental, Las Hurdes, Tierra sin pan. Con él quería denunciar el estado deplorable de esta tierra relegada a la exclusión y a la más profunda insignificancia. Y todo en un contexto en el que España emprendía su camino hacia la guerra. Este proyecto fue posible gracias a la financiación de Ramón Acín, su amigo íntimo escultor, quien le prometió ayudarle si ganaba la lotería.

Afortunadamente el azar jugó a su favor. Todo lo que aconteció en este rodaje se ha  convertido en la trama principal del largometraje de Simó sin perder de vista la relación de  amistad como telón de fondo.

Fermín Solís se inspiró para hacer realidad su cómic cuando viajó a la misma comarca de las  Hurdes. Se percató de que algunos escenarios seguían intactos tal y como los había grabado  Buñuel en 1933. Se empapó del espíritu de Buñuel como si el alma del genio del surrealismo  todavía permaneciera allí. Tenía claro que había identificado una historia que quería contar e  ilustrar. Nunca se imaginó que esta experiencia terminaría en el cine.

Este capítulo ocupaba muy poco espacio en la biografía de Buñuel por lo que inició una  ardua labor de investigación para la que recurrió a documentos de la Filmoteca de  Extremadura y del Centro de Documentación de Las Hurdes.

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