‘After life’: qué hacer cuando tu vida ya no tiene sentido

Ricky Gervais ha sacado su lado más sensible en su nuevo proyecto audiovisual. Netflix ha acogido su nueva serie, After Life, en el que ahonda sobre la muerte, el luto y la aceptación. En esta ocasión, encarna a Tony, un hombre de mediana edad que ha perdido al amor de su vida tras una dura batalla contra el cáncer. Ahora, debe volver a encontrar un nuevo sentido a su vida, una nueva razón por la que levantarse por las mañanas cuando parece que todo ha llegado a su fin.

Es un drama que nos cuenta una vivencia real, el dolor que enfrentan aquellos que han perdido a la persona que más aman y que deben encontrar motivos para seguir adelante. Puede que haya sido demasiado pronto, puede que a una edad avanzada, pero ese dolor es auténtico, doloroso, un golpe del que no te recuperes, sino con el que simplemente aprendes a vivir. Y así nos los enseña Ricky Gervais, enseñándonos la vida de un huraño y malhumorado Tony, que únicamente tolera a su perra. Al borde del suicidio, su única razón para levantarse es alimentar a su mascota, una razón que le impulsa a seguir con su rutina tortuosa: comer, visita al cementerio, trabajo, psicólogo, comprar la comida del día, dormir. Y vuelta a empezar. Y el dolor permanece.

Aún llegan pequeños recuerdos de su mujer, retransmitido en esos bonitos vídeos que le dejó grabados para ayudarle a continuar con su vida. Me recuerda a las cartas de Posdata: te quiero, esa forma romántica y única que convertía al cónyuge en un ser perfecto, especial e inigualable. Por supuesto, la acidez de Ricky Gervais, con esos toques sutiles alocados y teñidos de humor negro, le dan al personaje de Tony una vivacidad única.

Y para hablar del drama no tenemos que irnos a un gran personaje con un éxito abrumador. En esta ocasión, fijamos la mirada en un periodista de un pequeño pueblo, una gaceta centrada en los porvenires más absurdos de la localidad. Exploramos la melancolía desde una rutina simple, un día a día nada emocionante pero que, al fin y al cabo, puede ser el día de cualquier otra persona. Ahondamos en su tristeza, en las pequeñas rabietas que tiene para desquitarse con el mundo, en un planeta donde la justicia no existe, la felicidad se ha disipada y…sí, los gilipollas abundan.

Al final, lo que nos queda es respirar y seguir caminando. Es una ficción amena, ideal para cuando buscas una serie rápida pero emocionante. Si eres amante del actor y creador británico, no te lo puedes perder, ya que es una oportunidad de seguir disfrutando de su ingenio. Eso sí, The Office sigue siendo una obra maestra pase lo que pase. Al igual que Extras. En esta ocasión, ha decidido sacarnos su lado más emotivo. Y lo consigue.

 

 

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