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Historias de San Francisco: retratando los nuevos tiempos del orgullo

Estamos en Junio, el mes del Orgullo, una época maravillosa en el que todos los pertenecientes al colectivo LGTBIQ celebran el amor y denuncian los casos en los que aún se percibe discriminación. Aún, en muchas partes del mundo, el amor se castiga con mucho odio. Qué pena que en los tiempos que corren, aún haya que seguir luchando tanto para que todas las personas amen y se expresen como lo deseen.

Sin más dilación, os hablamos de Historias de San Francisco, la serie protagonizada por Ellen Page y Laura Linney, y con la que Netflix ha querido hacerle un pequeño homenaje al mes del Orgullo. Barbary Lane es una de esas mansiones antiguas y maravillosas llenas de historia. En San Francisco, es un lugar emblemático lleno de significado para el movimiento gay. Allí se respetó siempre la libertad, la igualdad y el amor y por eso es respetada y admirada por la comunidad gay.

Historias de San Francisco nos cuenta la historia de Anna Madrigal (Olympia Dukakis), una anciana de 90 años y referente del colectivo en la ciudad. Su fiesta de cumpleaños iniciará un repaso a su vida y el presente de San Francisco, donde la libertad queda patente en las calles, una realidad que antes era imposible de imaginar. Allí, en su hogar, diferentes personas experimentan el amor, viviendo acorde a sus creencias y en paz. La serie, sobre todo, nos habla de formas de amar y formas de pensar, pero que existen diferentes maneras de concebir una relación, de demostrar amor, de sentir la libertad. Las decisiones que tomamos son las que nos convierten en lo que somos, y no hay nada más importante que la verdad.

A mi parecer, me gustaría que se hubiera andado más en la crueldad de una generación pasada, retratando con claridad el trabajo arduo de miles de personas para ser tratadas con respeto e igualdad. Sí creo que, la forma de representar la concepción de que hay diferentes formas de sentir y expresarse, ha sido muy ilustrativa a través de la gran variedad de personas. Pero, por otro lado, me da pena que se haya desperdiciado una oportunidad de seguir reivindicando.

Precisamente, la serie tuvo antecedentes en los años 90, pero canceladas demasiado pronto por ser demasiado “atrevidas” para aquellos años. Por ello, creo que se ha desperdiciado la oportunidad de gritar más fuerte y con orgullo. ‘Historias de San Francisco’ vuelve al punto en el que se quedó, al número 28 de Barbary Lane, al que vuelve Mary Ann para reencontrarse con un pasado que dejó atrás hace muchos años.

Es muy bonito ver el salto generacional, cómo han cambiado las cosas, cómo se expresan los jóvenes de hoy en día y como poco a poco van desapareciendo los tabús. así como el ensalzamiento del feminismo. Es mejor que hayas visto las anteriores versiones para entender bien el conjunto de la historia, sobre todo para ver ese cambio que se ha producido en los últimos años.

Sin lugar a duda, es una serie fácil para hacer maratón, diez episodios que devorarás con ganas de saber lo que ha pasado. Los nuevos tiempos traen nuevas formas de entender el amor. Y eso es esperanza para todos.

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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