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La belleza del cine de Franco Zeffirelli

Ayer dimos adiós a una de las grandes voces del cine italiano, el gran Franco Zeffirelli, que ha fallecido a los 96 años en Roma, con sesenta años a las espaldas de trabajo en cine, ópera y teatro. Candidato al Oscar y creador de la mítica Romeo y Julieta de 1968, el director nacido en 1923 en Florencia, ha fallecido tras un larga enfermedad.

Fue un gran apasionado del teatro desde su más tierna infancia, cuando veía las obras representadas por compañías ambulantes, lo que despertó en él esa pasión por la profesión. Fue tras su paso por la universidad cuando empezó a interesarse por el cine, al que llegó de la mano de Vittorio de Sica, Roberto Rossellini y Luchino Visconti, siendo este último la gran influencia de su vida, siendo su asistente de dirección en La terra trema.

Más adelante, durante los años 50, surgió su pasión por la ópera y su amistad con Maria Callas, dirigiéndola en varias de sus representaciones. Fue tal su cariño, que la segunda película del director fue un documental para televisión, el famoso Maria Callas at Convent Garden. Más adelante, versionó numerosas óperas para la gran pantalla, como La traviata, Otello o Don Carlo.

Su gran primer éxito fue la aclamada Romeo y Julieta, que primero llevó a los escenarios y después a la gran pantalla. Fue tal el clamor recibido por el público del teatro, que acabó llevándose un Tony especial por su diseño, ambientado fielmente en su adorada Italia y con un reparto acorde a las edades que marcaba Shakespeare en su obra. En el cine, su pareja protagonista fueron Leonard Whiting y Olivia Hussey, quienes se convirtieron en una de las grandes parejas de ensueño del cine del momento. El film le valió un candidatura al Oscar y su éxito en la gran pantalla le colmó de riqueza. Fue en los 70 cuando alcanzó sus siguientes grandes éxitos. Dirigió al gran Plácido Domingo en La Scala con una interpretación de Otello, filmó la mítica Jesús de Nazaret y realizó una nueva versión de Campeón con Jon Voight.

Nadie puede negar que la pasión del autor por el teatro ha marcado su vida, y que la belleza de cada escena ha sido un símbolo distintivo de su cine. Consiguió inmortalizar para siempre a Shakespeare, haciendo verdaderas obras de arte con su cine y su teatro. Uno de los grandes maestros del cine italiano.

 

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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