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La Casa de Papel (T3): Del Bella Ciao a la venganza

Pocas veces un producto español se convierte en un fenómeno mundial, y La Casa de Papel ha conseguido lo impensable. Precisamente, hace tan solo unos días, el escritor Stephen King confesaba su amor por la ficción de Netflix, manifestando su profunda admiración por esta tercera temporada estrenada el pasado mes de Julio. Sin lugar a dudas, Álex Pina no pensó en ningún momento que la serie protagonizada por unos atracadores, iba a causar tanto revuelo en todo el mundo. Y sin embargo, aquí nos tiene, cantando el Bella Ciao y expectantes por una cuarta temporada.

Si bien la primera temporada fue una llamada de atención y la segunda una continuación merecida, esta tercera temporada ha conseguido enamorarnos. La Casa de Papel ha logrado hacer de los giros argumentales su baza perfecta para el éxito, preocupándonos no solo el bienestar de los ladrones Tokio, Denver, Rio, Nairobi, Helsinki o el mismísimo Profesor. No, queremos que nos sorprendan, que nos hagan daño pero nos guste, un golpe masoquista emocional que acaba llenándonos de ganas de tener más. ¿Qué hará la policía? ¿Qué harán los chicos con máscaras de Dalí? No, no es ninguna serie adolescente, ni un drama descorazonado. La Casa de Papel es intriga y suspense.

Esta tercera temporada ha comenzado de la forma más devastadora, con el encierro de Río, lo que ha llevado a la movilización de la banda y a la incorporación de nuevos integrantes: Estocolmo (Mónica), Lisboa (la inspectora Raquel), Palermo (el nuevo personaje de sangre caliente de la ficción) y Bogotá (chapado a la antigua pero con fuerte predisposición al peligro). El Profesor deberá ponerse manos a la obra para enfrentar a la policía y realizar un golpe maestro que consiga traer de vuelta al soldado perdido. Esta vez, el golpe no desmerecerá al anterior: el atraco será al Banco de España.

Poco hablaremos de la evolución del argumento de la serie, para dejar que los espectadores se deleiten por los múltiples cambios que se desarrollan a lo largo de sus ocho nuevos capítulos. Nos vamos a centrar en su éxito, en las decisiones que han conseguido realzarla y seguir trayéndonos un producto de diez. Por un lado, recuperar la figura de Berlín, un personaje que levantó tantísimas pasiones en las dos primeras temporadas. Pedro Alonso es un verdadero fiera y este personaje le sienta como anillo al dedo. Su excentricidad y su clase llenan la pantalla. Por otro lado, la incorporación de Palermo (Rodrigo de la Serna) ha sido un acierto total. Consigue dejarnos boquiabiertos con cada intervención, haciéndonos reír a pesar de la tragedia, odiarlo a la par que lo admiramos. Sin dudas, una buena sustitución de líder en trincheras.

No podemos negar que el amor es uno de los hilos conductores más fuertes dentro de la serie. Las múltiples relaciones amorosas que se desarrollan entre los personajes, nos enseñan diferentes formas de amar y, puede, que la más infantil sea la de Tokio y Río. He ahí el comienzo de nuestros problemas, cuando Río es atrapado por la policía tras intentar contactar con Tokio. El egoísmo de la voz omnisciente de los episodios, se hace patente, dejándonos con un sabor agridulce y esperando una explosión por parte del personaje. Por otro lado, la relación entre Denver y Estocolmo adquiere un tono más maduro, decisiones más importantes y, por qué no decirlo, el estallido por parte de ella de revelarse como una entidad independiente y capaz. Por que sí, la Casa de Papel también nos trae a mujeres fuertes. Como diría Nairobi: arriba el matriarcado.

La temporada ha funcionado a la perfección y el episodio final resulta la guinda del pastel de una temporada que va a más, a mucho más. La banda sonora es tratada a la perfección, el cuidado de los detalles es sublime. Cada plano, cada diálogo, cada gracieta incorporada para relajar el ambiente de tensión. Se respira la complicidad en el reparto, esencial para un buen trabajo frente a las cámaras, lo que nos ayuda a conectar con cada personaje. Y sí, también debemos mencionar la astucia, la inteligencia que derrocha el Profesor y los líderes de la policía, que nos hacen dudar en cada momento del camino que van a tomar los acontecimientos. En este punto, también debemos mencionar a ese nuevo papel “antagonista”, esa policía maníaca y que atrae tanto a la cámara que encarna Najwa Nimri. Un papel que, segurísimo, dará mucho que hablar en la cuarta temporada.

Adictiva, prometedora y excitante. Así es la tercera temporada de La Casa de Papel, que ha finalizado en alto, con un punto de inflexión y ganas de saber qué será de nuestros protagonistas. ¿Cuánto nos harán esperar nuestros amigos de Netflix por una nueva temporada? Puede que sea la última pero, sin dudas, esperemos que sea impresionante.

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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