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‘Historias de Chesapeake’: Hallmark Channel, tenemos que hablar

Todos tenemos un guilty pleasure. Esa serie que vemos a escondidas y con cierto miedo a que otros descubran lo que vemos. De alguna forma, nos avergüenza, porque sabemos que no son lo que conocemos como “televisión de calidad”, pero resultan irresistibles y acabamos haciendo binge watching hasta altas horas de la noche. Admito que, de vez en cuando, una ficción de este tipo viene genial para desintoxicar, no pensar demasiado y, por qué no, darle un poquito de drama y azúcar en cantidades ingentes a nuestra vida. Eso sí, todo tiene un límite.

Lo admito, una de mis aficiones es verme una serie romántica y reírme de lo absurdo, del cliché y de los giros de guion previsibles. Porque sí, vistas tres, vistas todas. Hace poco me puse la primera temporada de ‘Un lugar para soñar’ (Netflix) y, tras ver el primer episodio, le revelé a mis compañeras de Cultureca cuál iba a ser el final. No me equivoqué ni un ápice. Pero bueno, esa será otra historia. Aunque…”Enfermera llega a un nuevo pueblo para rehacer su vida, dejando atrás su pasado, intentando mirar hacia el futuro…” ¿Os suenan Doctora en Alabama o Everwood? Pero bueno, esta historia da para otro artículo, centrémonos.

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Un sábado de aburrimiento debatí internamente cuál iba a ser la nueva ficción que iba a disfrutar. Y después de ver el amplio catálogo disponible en todas las plataformas, decidí que necesitaba algo ligero (que acabó convirtiéndose en cuatro días de maratón al borde de la diabetes). Historias de Chesapeake fue la elegida (también disponible en Netflix, por cierto). Breve resumen: Abby, una joven exitosa, divorciada y con dos niñas decide volver al pueblo en el que se crió para disfrutar de la infancia de sus pequeñas. Tras vivir durante años en un torbellino de responsabilidades y ante la amenaza de que su ex se hiciera con la custodia completa, vuelve al hogar familiar de los O’Brien en Chesapeake, retomando el contacto distanciado con sus familiares y reencontrándose con un amor del pasado. Poco a poco, todos los hermanos volverán al hogar, descubriendo quienes son realmente y perdonando viejos traumas.

Durante cuatro temporadas, observamos las vidas de los miembros de la familia O’Brien: Nell (Diane Ladd), la dulce abuelita; Mick (Treat Williams), el padre de la pandilla; Megan (Barbara Niven), la madre que los abandonó no es spoiler porque se dice en los primeros dos minutos de serie; Abby (Meghan Ory), la hermana mayor amante de las finanzas; Kevin (Brendan Penny), paramédico del ejército; Bree (Emilie Ullerup), la dramaturga de la familia; Connor (Andrew Francis), el hijo abogado y chistoso; y Jess (Laci J.Mailey), la alocada hija pequeña. Todos y cada uno de ellos cumplen con los clichés establecidos de una ficción americana. TODOS. La hija pequeña sin rumbo e impulsiva, la seria y correcta hermana mayor, la hija del medio que es la sensible, el hijo mayor del ejército (siempre hay uno) y el bala perdida. Repito: vistas tres, vistas todas. Es como si mezclas Cinco Hermanos, las Chicas Gilmore y algo de las típicas ficciones musicales, pero mal.

Cuatro días intensos, un no parar de capítulos. Porque yo tenía que acabar esa serie y olvidarme de ella para siempre. Aunque amenaza con una quinta temporada. Cuando iba por la segunda temporada decidí investigar. ¿De dónde ha salido esto? Porque, a diferencia de otras series, ‘Historias de Chesapeake’ se caracteriza por un amor puro y sincero. Osea, que más de un besito furtivo no vas a ver. Y entonces vi que, en Estados Unidos, este show pertenece a Hallmark Channel. Y claro, ahí me cuadró todo. A ver, os resumo. ¿Has comprado/ te han dado alguna tarjeta de cumpleaños/felicitación de algún tipo? Mira por detrás. MUY POSIBLEMENTE, vendrá la marca, Hallmark. Pues sí, nuestro lado más diabético lo está alimentando los de las tarjetas. En un intento por captar nuevos clientes (ay, señor) decidieron hacerse con los derechos de un canal de televisión POR SUSCRIPCIÓN y valores conservadores cristianos (ahora entendéis lo de los besitos, ¿eh?) para llegar a familias.

El señor de naranja no pertenece a la familia. Foto de “finjamos que no pasa nada pero te odio por abandonarme, mamá”.

Atención, que lo mejor está por venir. ¿Os encantan las películas navideñas o romanticonas de sobremesa? Bueno, pues Hallmark Channel suele ser la que está detrás. Ya sé que a muchos tampoco es que os esté cambiando la vida, pero si sois los que decís que “no veis series de ese tipo pero adoráis las películas navideñas”, sois unos mentirosos compulsivos y acabáis de encontrar el núcleo de vuestro guilty pleasure. Y si sois de los que os encantan, solo tenéis que buscar “listado de series y películas de Hallmark Channel”, preparar las palomitas y vomitar purpurina con tanto amor.

¿La serie? Bueno, ‘Historias de Chesapeake’ no tiene ningún misterio, es bastante predecible, llevadera e incluso a veces pierde el rumbo. Familia americana se traslada a pueblecito de ensueño para disfrutar de una apacible vida llena de rutina sin sobresaltos, amor y happy endings. De hecho, la cuarta temporada se vio reducida a seis capítulos por los malos datos de audiencia (y encima te dejan el final abierto, NO VAYA A SER QUE VUELVAN). Ideal para una tarde de sábado mientras juegas al parchís. Os dejamos el trailer por si os apetece sumaros a la fiesta, que estáis deseando. 

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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