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‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’: estrategias y decisiones en el despacho Oval

Hay una lista de series obligatorias que debes una vez en la vida, sobre todo si quieres convertirte en un seriéfilo experto. En 2015, Taschen lanzó un libro fabuloso sobre las series favoritas de la famosa editorial, un lujo para los fanáticos del mundo de las series y una revisión excelente sobre los últimos 25 años de televisión. En este amplio volumen encontramos ficciones de la talla de Los Simpsons, Twin Peaks o series más actuales como Breaking Bad y Mad Men. Hoy, le dedicamos un artículo a una de las series de finales de los 90 más relevantes, la obra que elevó la carrera de Aaron Sorkin, ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, que ahora puede disfrutar en Amazon Prime Video.

El país más poderoso del mundo no funciona únicamente tras las decisiones de una cabeza pensante. Entre bastidores, un grupo de elegidos marcan estrategias, debaten cómo llevar propuestas al Congreso y al Senado. Más allá de partidos, más allá de Estados. En el despacho Oval, el presidente Josiah Bartlet intenta dirigir el país con un gobierno demócrata, rodeado de aquellos que le acompañaron en su campaña y que ahora disfrutan de su estancia en la ansiada y venerada Casa Blanca. Si ya era imposible conseguir el sillón principal del ansiado despacho, aún más es llevar la administración Bartlet al éxito. Pero su equipo, formado por CJ, Josh, Sam, Toby y Leo están dispuestos a hacer este gobierno inolvidable.

Josiah Bartlet (Martin Sheen) es un soñador. Cree que los cimientos de la nación, el sistema establecido en el país. Sí, Sorkin, el creador que nos hizo soñar con un mundo mejor y más justo en The Newsroom, nos hablaba del gobierno ideal. ‘El Ala Oeste de la casa Blanca’ (The West Wing) intenta hacernos creer de nuevo en la política. Todo son buenas intenciones, luchas por los derechos civiles, ayudas para la población, defensa y protección de la patria. El presidente católico practicante, Nobel de Economía, simpático y sabio que quiere llevar a la nación a una nueva época dorada.

Aunque idealista, nos enseña una triste realidad. Su administración está repleta de hombres blancos y de buena posición. Poco a poco, comienza a destacar la diversidad y nos llevan a diálogos interesantes sobre la necesidad de un cambio dentro de la sociedad. Si me permitís, me gustaría hacer un inciso para elevar la figura de C.J Cregg (Allison Janney), la implacable jefa de prensa. El ejemplo de mujer poderosa que va creciendo a medida que pasan las temporadas. Consigue nuestra atención constante gracias a su dialéctica, su poder y su ingenio. Y, qué decir, Janney está espectacular en este papel, uno de los más importantes de su carrera.

Si bien es una serie algo densa por su contenido puramente política, resulta fácil de seguir. Transiciones perfectas, movimientos continuos que nos transmiten la celeridad de los acontecimientos dentro de las paredes de la Casa Blanca. Los golpes de humor relajan los debates más arduos, los silencios sopesan las decisiones y sucesos más duros. Al final, te absorbe y te lleva a interesarte por todos los entresijos políticos, comprendiendo cómo funciona la compleja política americana. Cada engranaje da paso a una nueva decisión dentro del mecanismo, desde cómo conseguir sacar adelante una ley hasta cómo nominar a un juez.

Y, aunque no entramos en profundidad en la vida personal de sus personajes principales (más allá del Presidente, al que seguimos como si fuéramos sus guardaespaldas), conocemos a la perfección su psicologías, las razones de su pensamiento y su forma de actuar. Más allá de estar bajo la presión del gobierno y la responsabilidad, son únicos. La corrección de Sam (Rob Lowe), el idealismo de Toby (Richard Shiff), la ingeniosa C.J (Allison Janney), la pícara Donna, el adorable y adorado Charlie, el estratega Josh (Bradley Whitford) y Leo, quien realmente mueve los hilos detrás del telón.

Siete temporadas nos ayudaron a conocer todos los entresijos de la administración Bartlet, así como su punto y final, y posterior transición a un nuevo gobierno. Aaron Sorkin consiguió crear una ficción compleja, analítica e idealista. Ojalá muchos gobiernos actuales tuvieran la sensatez de algunos demócratas y republicanos de la serie. En plena cuenta atrás para las elecciones estadounidenses de 2020 que enfrentan a Donald Trump y Joe Biden en plena crisis de la Covid-19, el reparto ha decidido reunirse para una actuación inédita en la que animen al público norteamericano a acercarse a las urnas en unas de las elecciones más reñidas de los últimos tiempos.

Tal vez, el pueblo necesita un pequeño grito de ánimo de Josiah Bartlet para animarlos a ejercer su derecho al voto. Nosotros, desde España, contemplaremos con expectación lo que ocurre más allá del charco, y nos deleitaremos viendo a este excelente reparto de nuevo en la pequeña pantalla el próximo 15 de octubre.

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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