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Little Fires Everywhere: un incendio emocional con sabor a maternidad

Desde el principio, avisan al espectador: en cualquier momento, todo arderá. Pero, ¿quién ha quemado el hogar perfecto de Elena Richardson? Pero no, eso no es importante. Ese es el final. Esa es la respuesta a la gota que colma el vaso, a las incesantes afrentas personales, a los silencios en favor de la perfección. Sólo una imagen: tras estas paredes, somos perfectos.

Hacía tiempo que no veíamos un personaje tan complejo como el de Elena Richardson. Fuerte, amable, perfeccionista. Sí, la perfecta madre americana que se desvive por sus hijos, amigos, familia. Programa el sexo para que su marido esté satisfecho y no se pase del calendario. Comidas sanas y mantenimiento corporal. Es risueña y feliz. ¿Feliz? Pero, ¿qué es la felicidad? Elena Richardson no es más que otra mujer engañada por lo que se nos ha dicho que es la felicidas. Un trabajo estable, una gran casa, un marido perfecto al que adorar, unos hijos preciosos y rubios. ¿Y tus aspiraciones? ¿Y tus sueños? Elena Richardson oculta el resentimiento tras una sonrisa perfecta. Las apariencias engañan, y también las buenas intenciones pueden ser mezquinas.

Mia acaba de llegar a la ciudad con su hija. Deambulan de un pueblo a otro, buscando un asentamiento temporal mientras Mia hace arte y acepta trabajos de mala muerte. Pearl comienza la edad rebelde y se pregunta hasta cuándo estarán viajando de Puerto a Puerto. ¿Cuándo podrá disfrutar del típico amor de instituto? ¿Tener un amigo? ¿Tener una habitación? Esta será la oportunidad de probar una nueva forma de vivir. Y sí, va a hacer que arda todo.

Elena Richardson es periodista, tiene cuatro hijos y goza de gran popularidad entre sus vecinos. Mia Warren es madre soltera y su trabajo es inestable. Ambas tienen una hija de edad similar, Pearl y Elisabeth, con las que se pelean constantemente, con las que chocan y les recuerda su auto-castigo. Little Fires Everywhere nos habla de maternidad, de conflicto de clases, de racismo. El bucle de prejuicios se sucede entre ambas. La perfecta blanca con una gran mansión. La pobre mujer luchadora que está sola y necesita ayuda. Las sonrisas comienzan a caerse, la verdad se oculta tras las sonrisas.

Sin lugar a duda, una de las miniseries del año, un drama familiar que nos habla de la mujer, de las diferencias de clases, de las razas. Reese Whiterspoon y Kerry Washington protagonizan enfrentamientos perfectos, dando lecciones de interpretación y enamorando al espectador. Cuanto más las conocemos, más reflexionamos sobre las historias de Mia y Elena, empatizamos, amamos y odiamos.

Nada es blanco o negro. Todo está lleno de matices. No, no hay grandes enfrentamientos. Cada palabra es consecuencia de un acto del pasado. Una serie que se atreve a ir más allá, a reflexionar sobre la maternidad, sobre el feminismo, una mirada a la cruel realidad de nuestra sociedad. Hasta que todo estalle en llamas.

Irene del Río Ver todo

Periodista cultural con alma de escritora.

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