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‘Emily en París’, la comedia romántica de Lily Collins donde reluce París

Si vienes buscando una versión más moderna de la Carrie Bradshaw de ‘Sexo en Nueva York’, siento decirte que ‘Emily en París’ no tiene nada que ver, a pesar de que Darren Star esté detrás ambos proyectos –bueno mucho modelito caro y zapatos de tacón que quitan el sentido y dan más de un dolor de pies, sí que vamos a encontrar-.

Emily (Lily Collins) es una joven estadounidense que trabaja en una empresa de marketing en su amado Chicago que, tras una serie de acontecimientos tendrá la oportunidad de mudarse a París durante un año para aportar ese punto de vista estadounidense en una filial parisina de la empresa. El choque cultural de una estadounidense que vive para trabajar será monumental al comprobar que en París la gente es más calmada y ver como las cosas se hacen de otra manera.

A la vez que encuentra la manera de lidiar con su nueva vida en París, Emily encontrará un gran apoyo en Mindy (Ashley Park), Gabriel (Lucas Bravo) y Camille (Camille Razat), con quienes compartirá parte de sus nuevas vivencias profesionales y personales.

Precisamente la relación que la protagonista mantendrá con los diferentes hombres que pasen por su vida serán un punto importante de la serie donde se expondrán varios debates interesantes sobre el papel de la mujer en la sociedad, pero no esperes ver una serie que gire en torno al feminismo, no es el eje central y pasa de puntillas sin despeinarse.

La serie, ligera y fácil de ver, es toda una declaración de amor a la ciudad de París que sale majestuosa en cada uno de los planos y que, con la mirada de quien descubre una ciudad por primera vez, recoge todo el romanticismo que la ciudad francesa desprende.

Hay que destacar el trabajo coral de un grupo de mujeres, porque sí, en ‘Emily en París’ destacan sobre todo las actuaciones de ellas. Mujeres fuertes que luchan por lo suyo, sea cual sea su campo y que concilian lo profesional con lo personal, aunque a veces no sea como se espera. C’est la vie! También es cierto que a las actrices secundarias se les ha dado un brillo más interesante que a ellos, lo que hace que queramos saber más sobre Mindy, Camille o la estricta pero a la vez frágil Sylvie (Philippine Leroy Beaulieu).

Aunque hay varios detalles que chirrían un poco: que pese a la juventud de la protagonista –no llega a la treintena- tiene un trabajo estable con posibilidad de ascenso y cambio de país, París nada menos, con el consiguiente gasto que eso supone, su fondo de armario bien podría ser el de cualquier adicta a la moda con prendas de grandes diseñadores… ¿de dónde saca tanto dinero para pagárselo todo?; y la forma de abordar el mundo de las redes sociales y los influencer, que se ven como seres extraños pero sin embargo, la protagonista casi sin esfuerzo se convierte en uno de ellos #roomwithaview. (Esto no es importante pero no puedo dejar de pensar en ello: ¿por qué después de salir a correr sigue con el maquillaje intacto y ni una gota de sudor?)

Diez capítulos de algo menos de media hora para consumir rápidamente y que deja con ganas de más, de mucho más. Con un final preparado para continuar y que esperamos que se confirme próximamente, esperamos que ‘Emily en París’ siga la estela de otras series de Darren Star como ‘Sexo en Nueva York’ o ‘Younger’ y estemos ante el comienzo de una larga serie cargada de miles de momentos divertidos, líos amorosos y mucha actualidad.

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